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Agua

No es sequía, es saqueo

Mapa de Chile con las regiones de Arica y Parinacota, Atacama, Coquimbo y Valparaíso destacadas. Hace 20 años que Chile sufre una sequía acumulativa (Megasequía) 22% del territorio continental está impactado por el avance de la desertificación, este suceso afecta a 6.800.000 personas. Usos del agua: 4,4% uso doméstico. 4,6% minería. 6,5% industrial. 84,6% agronegocio. 222.000 millones gasta el Estado en camiones aljibes, que abastecen de agua a cerca de 400.000 personas a lo largo del país.Sin embargo 1.400.000 personas no cuentan con acceso a agua potable. La mitad del país está erosionado y el desierto avanza hacia el sur a un ritmo aproximado de 3 kilómetros por año.106.000 animales pertenecientes a alrededor de 37.000 campesinos murieron por escasez de agua. 110 acuíferos son explotados por sobre su capacidad. Chile es el único país en el mundo cuya Constitución establece la privatización de las aguas. 
        Las regiones de Arica y Parinacota, Atacama, Coquimbo y Valparaíso, donde están las cuencas con mayor brecha hídrica, esto significa que se extrae más agua de la que se dispone.

La sequía en el Valle de Limarí

La región de Coquimbo es una de las regiones que ha sido declarada como zona de emergencia agrícola debido a la escasez hídrica que afecta a las personas y los animales. Miles de animales han muerto, entre ellos vacunos, cabras y ovejas. Los que más sufren son los pequeños agricultores y crianceros. En el Valle de Limarí son llamados “cabreros” aquellos que se dedican a la crianza de cabras.

Una de ellas es Miriam Pizarro que vive en Tulahuén en el Valle de Limarí. Su principal ingreso proviene de la venta de leche y queso de cabra. Pero debido a la sequía han muerto más de 40 de ellas: “Se murieron varios cabros chicos y las cabras cuando iban a parir porque no tenían fuerza. Los animales que me quedan están flacos porque no hay nada de pasto en el cerro”. Pizarro y su familia dependen únicamente de la lluvia porque no poseen ningún derecho de agua.

Alejandro Cortés, otro pequeño agricultor del Valle de Limarí y presidente de la Comunidad de Aguas del Canal Mollar, recibe agua del canal cada 20 días y no le alcanza para regar sus cultivos. Cortés defiende a los pequeños agricultores en la agrupación de regantes del río de Limarí. Pero los que tienen más votos son los que tienen más derechos de agua, es decir los dueños de las grandes plantaciones. “El código de aguas es criminal. Lo han hecho para que los grandes empresarios puedan robar agua amparados por una ley”, dice Cortés.

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